HORA 14

Por Mauricio Conde Olivares

CANCÚN, Q. ROO.- Luego que aprehendiera la Fiscalía General de Quintana Roo a Alfredo “N” acusado del asesinato a balazos del periodista Javier Enrique Rodríguez Valladares y de otra persona más, la esposa del inculpado, Dalia Pech, recabó pruebas documentales, videos y testimonios que demuestran que el fiscal Miguel Ángel Pech Cen se equivocó, por lo que aún sigue libre el verdadero homicida.

En el lugar del crimen se recogieron casquillos de arma larga como el rifle AR-15 y casquillos de 40 mm, cuando el inculpado tiene una pistola de cargo 9 mm; solamente fue detenido por acusación directa en su contra de otro reportero, de nombre César Augusto Guzmán Becerra, quien en tres diligencias ministeriales acusó a Alfredo “N” de ser el autor material de los homicidios.

Sin embargo, un video proporcionado por la defensa muestra a Alfredo “N” en el interior de un local comercial en el momento de los hechos, por lo que resulta materialmente imposible que haya sido el responsable.

Por ello, Dalia cuenta de viva voz el “infierno” que vive desde el pasado sábado cuando la fiscalía detuvo a Alfredo:

“Estábamos A dos locales de la esquina donde pasó todo. Ese día estábamos (miércoles 29 de agosto), yo me encontraba todavía en mi local, porque tenía un plomero trabajando, en la parte interna, pero atrás del local, ¿no? Estábamos haciendo tiempo para que el plomero terminara. Ya eran como las 6:10, 6:12 de la tarde, aproximadamente.

Yo me encontraba en la parte interior del negocio. Atrás de la barra con mi esposo. Estábamos platicando, viendo nuestros teléfonos y haciendo tiempo, pues, para cerrar, irnos a la casa a descansar. En ese momento escuchamos las detonaciones de arma de fuego. En el video lo van a ver claramente, nosotros salimos, nos asomamos, en ningún momento llevaba su arma, su celular, regresa a agarrar su arma, su celular, y yo le dije, marca al 911, hay que pedir auxilio. Marca al 911, nadie le contesta, entonces él marca a un compañero de Seguridad Pública, le habla a su compañero y le dice que sí, que qué estaba pasando, y él le dice, acaban de escuchar detonaciones de arma de fuego, estoy aquí en mi negocio, ¿tú donde andas? No, pues yo estoy en la avenida La Costa, ahorita llego a ayudarte.  Eso fue prácticamente todo lo que se ve. Cuando nosotros salimos, ya los muertos, ya estaban ahí. Y la gente que había matado a esas personas ya se había ido en un carro.

Dalia se frota las manos en señal de desesperación y desmenuza las acusaciones del reportero que tienen tras las rejas a su esposo: “Se llama César Augusto Guzmán Becerra y dice en su declaración haber visto a Alfredo matar a las personas.  Comenta que él bajaba de estar viendo el incendio que hubo en la Comisión de la Talleres, en la 91; que él, bajando de hacer esa nota se dirigía a la Supermanzana 26, qué iba a buscar al trabajo a su esposa, pero al momento de ir transitando por la avenida Chichén escucha disparos de arma de fuego. Él dice que su obligación como reportero es mantener informada a la comunidad, de lo que está pasando. Que él se acerca, entra por la avenida Palenque, pasa por el local y dice que se mete en la calle de Playa Caleta, donde fueron los hechos. Él menciona que ve a una persona de pantalón caqui, playera blanca, con un arma en la mano y una placa de Policía colgada en el pecho, como él piensa que el suceso no ha terminado, se va de largo y da la vuelta a la manzana y ya luego regresa él con los policías, ¿no? Ese es un relato. En sí son tres relatos los que esta persona dio.  Entre una de esas versiones él dice que vio que Alfredo está disparándole a las personas, él como que intenta hacer algo, ¿no?, como detenerlo, incluso en ese momento había dos mujeres paradas enfrente, que gritaban, ¡ya no le dispares, ya déjalo, ya lo mataste!, y que Alfredo seguía disparando y que decía, ¡ya te cargó la verga hijo de tu chingada madre!, y ¡aquí te chingaste!, y palabras así”.

También Dalia dice desconocer los motivos por el que el reportero César Guzmán inculpa a su esposo y comenta cómo lo conocieron: “Yo vi, cuando ya salimos y veo que Alfredo sale, y yo dije, bueno, ya está segura el área, ya podemos salir. Él se acerca, donde están estas personas tiradas en el piso; yo me acerco, veo a dos mujeres, paradas enfrente del muchacho de playera roja con pantalón de mezclilla llorando y les dije que si lo conocían, yo me acerqué, les dije, ¿lo conocen?, ¿venían con él?, ¿les ayudo en algo? Alfredo y yo les preguntamos y ellas simplemente nos dijeron que no, que no los conocían y se fueron corriendo. Cuando ellas se fueron yo me di la vuelta y Alfredo y yo nos fuimos al lado de la otra persona que estaba tirada enfrente. En ese momento, nosotros estábamos viendo ahí. Alfredo con el celular en la mano, siguiendo hablando con su compañero. Yo me paré ahí, veo, me doy la vuelta hacia la izquierda y a lo lejos veo que viene la patrulla, logré observar que se habían parado donde empieza la calle porque acordonaron el área. Llega la patrulla, se baja el policía del lado izquierdo, se abre la otra puerta y sale corriendo esta persona (César Guzmán) con el teléfono en la mano. Me imagino que iba grabando o tomando fotos”.

Posteriormente, los agentes ministeriales detienen a su esposo Alfredo, el sábado pasado, y recuerda: “Fue algo tan bajo, tan feo, de verdad que qué tristeza que pasen estas cosas. Él se dirigía al Autódromo porque llevaba a mi hijo de regalo de cumpleaños a los gokarts. Mi hijo invita a un compañero del colegio, iban sobre la avenida Chac Mool y casi al salir a la Portillo mi hijo me comenta que lo cierran los vehículos, lo bajan a él con fuerza bruta y se lo llevan. Creo que no se dieron cuenta que iban dos menores adentro del carro. Quiero pensar, y ahí los dejaron. Llega un ministerial, se sube al carro, se va, mi hijo me habla. Cuando él me habló, pues yo le sentí la voz diferente, me dice, mamá, le digo, ¿qué pasó hijo, estás bien? Es que te voy a pasar a una persona. Yo, ¿a quién papi?, pásamelo. Me dice, hola señora soy el agente del MP y tiene que ir por sus hijos al Ministerio Público. Yo sentía que me caía un balde de agua. Nunca, nunca me pasó por la mente que Alfredo o lo fueran a incriminar por un delito que él no cometió”.

Dalia comenta que será el jueves cuando tenga lugar el juicio oral en contra de su esposo, por lo que señaló: “Estudiando el expediente, viendo, comparando, vemos que efectivamente, los casquillos que encontraron son de arma larga, y la de él es una escuadra de 9mm, y donde él reporte de la ministerial dice que su arma es 9mm, con un cartucho lleno, de 12 balas, el cual está intacto y sin usar. Y vamos comprobar que él es inocente. Todo, todo está a su favor. Después vamos a proceder legamente contra el reportero que lo acusa y contra el Fiscal Miguel Ángel Pech Cen porque no se vale destrozar así nuestras vidas”.

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